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domingo, 27 de julio de 2008

Cena con nuestros queridos vecinos de palma




Lo que más me dolió al irme del piso de palma fue dejar a mi vecina. Hubo dos cosas que me hicieron cambiar de forma de vida, la primera estar yo un poco enferma del corazón, y la segunda la enfermedad de mi madre. Tomé una decisión, y fue irme del piso para venir a vivir donde estoy ahora. No sé si tomé la decisión adecuada, se que aquí tengo una serie de problemas que no los hubiera tenido en el piso, pero yo necesitaba hacer una cambio y como es natural compartido por mi marido. No fue una decisión egoista sino pensando un poco en los demás, y también en mi como es natural. De momento no me arrepiento de nada, solo de que dejé a mi mejor vecina, y que es lo que más añoro del piso.



Hoy los he tenido a cenar, una cena sencilla de p'amboli, trampó, un poco de picoteo,, lo importante era estar juntos, con mi vecina, con su hija, con su yerno que es un tío fantástico, y con Ana y Paula que ya son sus nietas y de las que hoy he disfrutado.



Ha sido muy agradable, ha pasado demasiado rápido, pero se sabe que cuando hay niños pequeños (en este caso todo niñas, ja,ja,) y otras niñas ochentañeras quieren irse pronto a la cama. Pero este pequeño rato se ha pasado bien y lo hemos disfrutado. Me ha hecho recordar un poco los ratos agradables que pasamos juntas y las charlas que teníamos en el rellano de la escalera allí sentadas en los escalones (en verano) charlando como si no tuvieramos sillas dentro del piso, ja,ja,. Y su hija María viniendo a comer patatilla a casa porque sus padres no querían que comiera muchas cosas con grasa. Son cositas que nunca se olvidarán y siempre estarán en nuestro corazón. Ojalá podamos repetir estas cenas muchos años.

Nos han traido una tarta de mousse de chocolate, muy exquisita, os enseño la foto.


























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